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Análisis



Columnas de opinión escritas por Libardo Buitrago publicadas en los medios de comunicación.

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Los cinco hechos que cambiaron el mundo

Revista eXtrategy 15 - 11 - 2004

A quince años de la caída del Muro de Berlín, es atingente formularnos la pregunta ¿ si estamos concurriendo a un nuevo orden mundial?. Tal cual lo proclamara el ex Presidente de los Estados Unidos, George Bush, y fuera avalado por el destacado cientista político Francis Fukuyama, en su libro “El fin de la Historia”, tras el término de la Operación “Tormenta del Desierto”, o como recientemente ha sido bautizada la primera guerra del golfo.
La respuesta es no tenemos un nuevo orden mundial. Lo que derivó de estos cinco hechos: la desintegración de la Unión Soviética; la caída del Muro de Berlín; la reunificación de Alemania; el desplome de la Cortina de Hierro y la Guerra del Golfo, es un mundo más incierto, inseguro, y con muchas fuerzas desatadas, en procura de encontrar un espacio, y lugar.
Tampoco, los atentados del 11 de septiembre del 2001, nos permiten encontrar pistas para afirmar que estamos frente a un nuevo orden global. Por el contrario, este ataque, y los posteriores, donde el terrorismo ha hecho sentir todo el peso de su capacidad de intimidación, nos refleja, un cambio en nuestra civilización, sin que alcance para apuntalar un nuevo ordenamiento global. Y lo más dramático es la constatación que no damos pasos en serio para enfrentar las amenazas emergentes de este cambio: terrorismo, narcotráfico, nacionalismos, corrupción, plagas –nuevas enfermedades-, los canales que facilitan la radicalización de posturas, de pequeños grupos, que al amparo de estas amenazas se nutren de fanatismo religioso, en un brutal intento de imponer sus letales códigos, en una sociedad que el liderazgo mundial no dimensiona, en su impacto, y las incertidumbres de nuestro futuro.
A nivel mundial, los gobernantes son gestores de día a día, y no han dado los pasos necesarios de afirmar los compromisos para una sociedad global con una nueva arquitectura institucional, que facilite enfrentar y vencer a estas amenazas.
En la caída del Muro de Berlín, que es uno de los cinco hechos que cambiaron el paisaje mundial, emblemático en la separación física de una ciudad, como la clara demostración de la irracionalidad que produjo la lucha ideológica, podemos distinguir una fecha en el calendario que encadena a otros acontecimientos, cambian el mundo, pero no se cursa a un nuevo orden mundial.
No existe, desde la segunda guerra mundial, otro ordenamiento tras el que surgió con la derrota del Eje - Alemania, Italia y Japón -. De allí, salió la lucha ideológica y los dos bloques: uno liderado por los Estados Unidos, y otro por la Unión Soviética. Se abrió de paso la guerra fría, como consecuencia del enfrentamiento entre los dos grandes bloques. Producto de ello, se impulsó una pavorosa carrera armamentista con desarrollo de armas de destrucción masiva, con el uso del material atómico como el eje principal de la amenaza. Surgió lo que se ha llamado el “equilibrio del terror”, basado en el concepto de Autodestrucción Mutua Asegurada.
En efecto, el nacimiento de la era atómica con el estallido de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, inauguran una nueva era en la historia de la humanidad. Hasta esa fecha la acción del hombre tenía un alcance limitado. Desde entonces, el poderío atómico, cambió radicalmente, el concepto de un teatro de operaciones convencionales, para darle paso a la amenaza real de eliminar millones de seres humanos, con una sola bomba nuclear. Esto gatilló la carrera armamentista, entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Miles de millones de dólares se “invirtieron” en investigación y desarrollo para alimentar los arsenales bélicos, y junto a ello, la carrera por el espacio fue un eslabón de esa lucha.
De este modo, en la década de los años 80s, la Unión Soviética logró ponerse arriba en esta carrera con sus letales ICBMs - mísiles intercontinentales balísticos, capaces de recorrer en 30 minutos hasta su objetivo, desde suelo soviético y transportar en sus cabezas 12 ojivas nucleares. Toda una real amenaza.
Estados Unidos había sufrido en los años setenta fuertes descalabros militares y políticos con la derrota del Vietnam y la revolución iraní, que habían erosionado su posición en el mundo. Decidido a restablecer el liderazgo internacional de los Estados Unidos, el presidente Reagan se embarcó en una política de incremento de los gastos de defensa, sintetizada en su proyecto conocido como guerra de las galaxias que disparó los déficits presupuestarios, pero que le otorgó en sus ocho años, una palanca para posicionar a su país, de nuevo en un nivel de preeminencia frente a su clásico rival. Su determinación política fue contener el sólido avance que mostraba la Unión Soviética, y con una agresiva política exterior, acompañada de respuestas militares.

1. LA DESINTEGRACIÓN DE LA UNIÓN SOVIÉTICA:

En tanto, ocurre un fenómeno de renovación en la dirigencia política de la Unión Soviética. Al final de la época de Breznev el sistema de economía planificada de la Unión Soviética mostraba claros síntomas de agotamiento, la ineficiencia, el despilfarro, la deficiente asignación de los recursos y una corrupción generalizada sé retroalimentaron en un proceso que desembocó en el estrangulamiento del sistema, incapaz de enfrentarse con éxito a la sustitución de los viejos sectores productivos, basados en la industria pesada, por los nuevos que en Estados Unidos estaban protagonizando una profunda transformación de la economía productiva, con fuertes implicaciones en el campo de la tecnología militar.
La llegada en 1985 de Mijail Gorbachov a la cúspide del poder soviético se demostró demasiado tardía. De una parte los proyectos reformistas de Gorbachov, la perestroika – reestructuración- y la glasnost – transparencia-, chocaron con las resistencias de amplios sectores de la inmovilista y gerontocrática nomenclatura soviética. De otra parte, la reforma del sistema de economía planificada se demostró inviable a la altura de finales del decenio de los ochenta, las reformas llegaban demasiado tarde y la rigidez del sistema respondió con su cuarteamiento, hasta desembocar en su completa desarticulación. Finalmente, el desentendimiento de la sociedad respecto de los avatares de un sistema social, que había perdido hacia tiempo la legitimidad en el ejercicio del poder, hizo que los impulsos reformistas alentados desde la cúspide del poder no encontrarán eco social, hundiendo en el descrédito a su principal protagonista, atrapado en el dilema imposible de avanzar en la transformación del sistema desde arriba y satisfacer, o al menos neutralizar, a los poderosos sectores inmovilistas.
En el corto espacio de tiempo de seis años, los que mediaron entre 1985, con la llegada de Gorbachov, y 1991, en el que se produjo el intento de golpe de estado que precipitó la disolución de la Unión Soviética, se produce con esta desintegración el primer hecho que cambia el mundo. Luego se une, con la fecha simbólica del mes de noviembre 1989 año de la caída del muro de Berlín, que es el segundo hecho que cambio el mundo.

2. LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN

El 9 de noviembre de 1989- escenificó el fin de la guerra fría, con ello se ponía fin al sistema internacional que había articulado las relaciones internacionales desde él termino de la segunda guerra mundial. Romper el cerco de concreto y alambre electrificado, en Berlín fue deponer la barrera levantada en pleno apogeo de la lucha ideológica. Supuso, que sus constructores habían encontrado la mejor fórmula para dividir al ser humano: separándolo físicamente. Como en la antigüedad, levantados para contener a los “bárbaros” este será el recuerdo de algo que no debe ocurrir más.

3. LA REUNIFICACIÓN DEL PUEBLO ALEMÁN.

Derivado del mazazo sobre el Muro de Berlín, y los acuerdos que tomaron en su momento Mijail Gorbachov y Helmut Khol, allanaron el camino a una profunda herida del pueblo alemán, su separación tras la victoria de los Aliados. Políticamente ha sido uno de los hechos con mayor impacto social.

4. EL DESPLOME DE LA CORTINA DE HIERRO

La desaparición del Pacto de Varsovia y la caída de lo que Winston Churchill llamó el “telón de acero” o los países de la Cortina de Hierro –Europa Oriental, tuvo su punto de partida con la caída del régimen de Rumania. Este pacto era un Tratado que suscribieron la Unión Soviética y sus satélites europeos, el 14 de mayo de 1955, en la capital polaca. Tiene su origen en la Conferencia de los ocho Gobiernos comunistas en Varsovia, del 11 al 13 de mayo de 1955. Lo integraron Albania, Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Rumania, Alemania Oriental y la Unión Soviética, con un Comando único que tuvo su Cuartel General en Moscú, asesorado por un Consejo de Ministros, un Comité Consultivo (instituido en Praga en enero de 1956 con la misión de examinar las cuestiones generales referentes a la consolidación de la capacidad de defensa y a la organización de las Fuerzas armadas unificadas y con competencia para tomar las decisiones apropiadas), un Estado Mayor Combinado y el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas unificadas (considerado como el órgano más importante del sistema) competente para los asuntos estrictamente militares. Su misión es la defensa mutua contra cualquier ataque a uno de los miembros y la consulta sobre los asuntos internacionales que afectan la seguridad y defensa del grupo de naciones que lo forman.

5. LA PRIMERA GUERRA DEL GOLFO. OPERACIÓN “TORMENTA DEL DESIERTO”.

La invasión a Kuwait, fue una deplorable actitud de Saddam Hussein. Consideró, que Occidente, se quedaría con los brazos cruzados, en tanto él se adueñaba de los ricos pozos petroleros del Emirato, e incidiría en el valor del crudo. En esa ocasión, se construyó una Alianza Militar por primera vez en la historia bajo el amparo de las Naciones Unidas, para expulsarlo, del rico Emirato tras agotarse las vías diplomáticas. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la resolución por medio de la cual legitimó el uso de la fuerza, sino se desalojaba Kuwait antes del 15 de enero de 1991. Dos días después, comenzó lo que Estados Unidos llamó: “Operación Tormenta del Desierto”, en la cual intervinieron 700.000 efectivos del bando aliado, bajo el mando del general Norman Schwarzkop. En respuesta, Irak la llamó la “Madre de Todas las Guerras”.
Saddam Hussein tuvo una nula visión estratégica arengó a sus oficiales asegurándoles que la supremacía aérea de la Coalición Internacional no decidiría el curso de la guerra, y que sería el combate en tierra, en las arenas del desierto –que ellos conocían más-, cuerpo a cuerpo, el que aseguraría la victoria iraquí. Un doble error. El 17 de enero, la fuerza aérea de la Coalición, atacó los Centros de Mando y Control de Irak – con una nueva doctrina estratégica: dejar sordos y mudos los sistemas de comunicación del enemigo, y funcionó-, a su vez, bombardeó sistemáticamente las posiciones iraquíes en Kuwait y en el desierto del sur de Irak.
Durante 39 días y 39 noches, la aviación machacó el poder de las brigadas acorazadas iraquíes, provocando deserciones masivas. Los problemas de logística de Bagdad y los cortes en las líneas de suministro, llevaron a Saddam a pedir árnica. Así, el ex gobernante se reunió con el enviado ruso Primakov y ofreció volver al «statu quo ante» -salir de Kuwait-a cambio del cese de los ataques aliados y el levantamiento de las sanciones. La respuesta de la Comando Central de la Coalición fue lanzar, por fin, el ataque terrestre el 24 de febrero. Saddam, desesperado, ordenó la retirada; desordenada en el caso del ejército y ordenada en la Guardia Republicana. Esto allanó el camino a su derrota y cumplir así el objetivo militar: sacar a los iraquíes de Kuwait. No hubo un objetivo político, como sacar a Hussein del poder. Se le impuso la paz, y Hussein aceptó las condiciones.
Estos hechos unidos, dan cuenta que en menos de 5 años –1989-1993 (cuando se da oficialmente finalizada la guerra fría)- con una dinámica inusitada, concurrimos a una profunda transformación mundial. No es que haya salido un nuevo orden. De hecho lo que tenemos es un desorden mundial, y pasamos de la lucha ideológica a la lucha por los nacionalismos –así lo muestra la desintegración de Yugoslavia-, la raza, la etnia –el conflicto tribal entre Hutus y Tutsis en Ruanda y Burundi, la religión el color de piel, la costumbre. El destacado académico y cientista político Samuel Huntintong, había advertido, esta situación en su ensayo convertido posteriormente en el libro “El choque de civilizaciones”.
De esa dramática lucha emerge una paradoja: un mundo que lanza la globalización, con su integración económica, financiera, liberalización del comercio –sin el componente ideológico de por medio-, aparece la Revolución del Conocimiento, -llamada también la revolución de la tecnología, con su icono: Internet, y de otro lado, las brechas que surgen de este período revolucionario: la brecha tecnológica, la educativa, la cultural y la social.
Este desencuentro nos tomó sin una arquitectura mundial que pudiera ordenar los nuevos procesos políticos y sociales y los cinco hechos que cambiaron al mundo: la desintegración de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín, el desplome de la Cortina de Hierro –los países del Pacto de Varsovia-, la reunificación alemana y la primera guerra del golfo, no crearon un nuevo orden mundial, como lo señalara el ex Presidente George Bush, luego de ganar la Guerra del Golfo, de modo espectacular en términos militares.
Lo que arrojó fue un cambio del paisaje global, que ha dado paso a un mundo más inseguro, donde se desataron las fuerzas nacionalistas, el terrorismo, el narcotráfico, la corrupción y las plagas –Sida, Sars-, sin que pueda establecerse científicamente que estamos en un nuevo marco de las relaciones internacionales, y derivado de ello, nos encaminemos a un futuro más seguro y estable. Todo lo contrario. Caminamos por la cornisa de la inseguridad, la efervescencia social, política y religiosa. Más que un choque de civilizaciones, están nuestras culturas: la Occidental y la Oriental, en una fase de encuentro, que los líderes de estos tiempos no advierten, y creen que están en colisión y ayudan a este roce, sin medir las consecuencias negativas de su accionar.
La conclusión es que no nos hemos abocado con resolución a construir de verdad los diques de contención que nos permitan afrontar los nuevos desafíos, y de no hacerlo con oportunidad estaremos concurriendo a una mayor inseguridad global, pese a que cada día los científicos descubren un nuevo adelanto para lograr el bienestar último eslabón del sueño humano. En tanto, los cientos de conflictos en el mundo, los odios, siguen su curso, y nos encontramos en una larga discusión sobre que tipo de gobierno mundial queremos. Prosperidad sin temor, en un turbulento mundo, sin poner los acentos en los grandes temas que agitan nuestra civilización. No nos ocupamos de resolver los temas sociales pendientes en el planeta en un paso inexcusable. Si lo hiciéramos, con ello, les quitaríamos las banderas de lucha que los violentos quieren tomar y convertir en sus causas.
Hoy, podemos decir que el terrorismo ha cumplido su objetivo: se volvió global y logra en consecuencia aterrorizar, por la capacidad de sus largos brazos de golpear en cualquier lugar del mundo. Los mercados bursátiles, la economía, las finanzas, y las tensiones sociales, así lo constatan. Más aún, crece a su lado, el tráfico de drogas, y su imparable rol de corroer las bases morales de nuestra sociedad. La galopante corrupción, y la trenza que se da en estos factores, entrega los recursos que se requieren para dar la sensación de un mundo más inseguro, y turbulento. Naciones, solas han emprendido “guerras contra el terrorismo”. Combaten este flagelo con las llamadas “guerras preventivas”, y no han articulado una maciza participación de todas las naciones del planeta, desechando la cooperación y la coordinación como una de las fuentes más eficientes y eficaces de combatir estos males.
Tanta razón tiene el poeta Elliot: “... nunca antes una civilización había convertido tanta información en tanto conocimiento; nunca antes una civilización había convertido tanto conocimiento en tan poca sabiduría”...
19/02/2005 17:15 Enlace permanente. Mundo

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gravatar.comAutor: nicole

por favor que la informacion sea un poco mas resumida para los estudiantes que somos quien mas lo necesitamos

Fecha: 06/05/2006 20:33.


Autor: Newer

No resuman nada que asi esta ok :-p

Fecha: 19/12/2006 01:21.


gravatar.comAutor: JORGEplus

QUE LITERATURA PUEDO ENCONTRAR PARA PROFUNDIZAR SOBRE "LA CORTINA DE HIERRO"... ¿ ES SUFICIENTE " EL CHOQUE DE LAS CIVILIZACIONES" DE S. HUNTINTONG

Fecha: 30/05/2007 04:27.


gravatar.comAutor: juli

no sirve para nada

Fecha: 23/05/2011 21:15.


gravatar.comAutor: juli

nooooo mentira me reeee sirvio...graxxxx

Fecha: 23/05/2011 21:17.


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