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Análisis

Crónicas del Lejano Oriente: la temperatura económica de Japón... Libardo Buitrago

Escrito desde Tokio, Japón, en el Diario Financiero, el 26.05.2005
Hoy fue un día muy productivo en términos de fortalecimiento de los lazos bilaterales entre Chile y Japón. Las reuniones de los empresarios con sus pares han funcionado a las mil maravillas. La delegación de mujeres empresarias, con una nutrida agenda, avanza notablemente. En términos gubernamentales, el ministro de Hacienda tuvo un periplo que lo llevó a entrevistarse con el gobernador del Banco de Japón, Toshihiko Fukui; el ministro de Finanzas, Sadakazu Tanigaki; y el primer ministro Junichiro Koizumi. En el último caso, no es recurrente que un jefe de gobierno reciba a un ministro de Estado, lo hace habitualmente con sus pares. Sin embargo, en una demostración de la importancia que tiene para Japón, la relación bilateral, Koizumi recibió a Eyzaguirre y al ministro Jaime Campos, recién llegado de Corea del Sur. Para Koizumi aún están presentes las imágenes y los recuerdos de su participación en la Cumbre APEC, en noviembre pasado y la visita oficial que realizara al término de reunión. Así se lo hizo saber a Eyzaguirre. Una de las preguntas recurrentes que surgen en Japón tiene directa relación con lograr establecer si la recuperación que está registrando la economía local será lo suficientemente persistente en el tiempo. Aquí en Japón aún esta presente el temor que no vaya a ocurrir lo mismo que en otras dos oportunidades, cuando se pensó que ya estaba la reactivación marcando el norte orientador de una recuperación de la economía y dos veces se vieron truncadas estas apreciaciones. Por lo mismo, ahora se sigue con un entusiasta cuidado las cifras que muestra el presente año, pero sin derrocharlo tanto, para que no ocurra lo de 1996 y 2000. La razón principal es que persisten ciertos riesgos importantes que se pueden manifestar claramente durante los restantes meses de 2005, como la atonía del consumo privado -que pese a los estímulos que recibe del Comité de Política Monetaria del Banco de Japón aún no reacciona lo suficientemente fuerte como para convertirse en el émbolo de la recuperación económica-, la volatilidad de los precios del petróleo -que le pega a una de las vigas centrales de la estructura productiva en atención a las importaciones que debe hacer esta nación que es importadora de crudo- la apreciación del yen y la desaceleración del crecimiento en China. En lo que si existe un consenso es que Japón no acabará de recuperarse plenamente hasta que el consumo interno privado reviva y tal cosa no se producirá realmente hasta que desaparezca la deflación. Las previsiones más optimistas consideran que volverá a haber inflación probablemente el próximo año, así se conciban todas las acciones y activen todos los mecanismos que tiene a su alcance el Banco Central. Adicionalmente, no bastaría a estas alturas exclusivamente la revitalización del consumo interno. Debe estar acompañado de un crecimiento fuerte de las exportaciones. La desaceleración del crecimiento en EE.UU., China y la Unión Europea, junto con una apreciación adicional del yen, pueden poner en peligro esa segunda condición. Si uno suma, todo parece indicar que es aún pronto para certificar que la recuperación es sostenible, porque tal cosa dependerá mucho de lo que acontezca en el entorno internacional durante los próximos meses y en buena medida de cuándo sea capaz Japón de salir de su deflación. Cambios La recuperación es, sin lugar a dudas, más sólida que las vividas en ocasiones anteriores y bien vale la pena mencionar tres cambios que se han experimentado en los últimos años, lo que nos hacen deducir que la economía es menos frágil ahora que en 1996 y 2002. En primer lugar, Japón ha registrado una reorientación estructural hacia Asia Oriental, que sigue siendo la región más dinámica del planeta. Por ejemplo, en 2004 China se convirtió en el primer socio comercial de Japón, por delante de Estados Unidos. Por eso, es muy importante establecer cómo se zanjará la tensa situación político-diplomática que se vive en estos días entre China y Japón. En segundo lugar, la salud del sistema bancario ha mejorado de manera sustancial, pese a que los préstamos bancarios siguen disminuyendo. Los préstamos de dudoso cobro se han reducido desde su máximo de 43,2 billones de yenes en marzo de 2002 a 23,8 billones en septiembre de 2004. La tasa de esos préstamos - en relación a los préstamos totales- se ha reducido de un elevado 8,4% a un todavía alto, pero ya manejable, 5,3%. En tercer lugar, las empresas japonesas han llevado a cabo en los últimos años un importante proceso de reestructuración, reduciendo costos, deudas y mano de obra, lo que les ha permitido mejorar sus beneficios y aumentar sus inversiones. Además, la recuperación de 2003 y 2004 se ha debido al sector privado, a diferencia de las de 1996 y 2000, en las que influyó mucho la demanda del sector público y, en particular, la inversión pública. Los dos últimos años la tasa de variación de la demanda del sector público fue negativa, mientras que caída de la inversión pública superó el 10% de media anual. Por el contrario, las recuperaciones de 1996 y 2000 vinieron acompañadas o precedidas de un aumento considerable de la inversión pública. Tal cosa quiere decir que la recuperación en curso no se debe en absoluto a ningún tipo de estímulo fiscal, sino a la demanda privada. Como es bien sabido, la adversa situación presupuestaria - la deuda pública supera el 160% del PIB- y el envejecimiento demográfico impiden al gobierno recurrir a la expansión fiscal.
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