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Análisis

Blair: ¿ en la hora final?

Artículo publicado en El Diario Financiero. 16-05-2005
< div align="justify">La historia va a registrar que Tony Blair fue el Primer Ministro laborista que ganó por primera vez tres mandatos consecutivos, al igual que la dama de hierro conservadora Margaret Thatcher. Los hechos que vienen indican que su capital político está agotado, y que se ha iniciado lo que será el eclipse de su meteórica carrera política. Los militantes laboristas lo notificaron en las pasadas elecciones que su fase es terminal, y del exultante resultado a favor que le dieron el año de 1997, han pasado a un escepticismo arrebatándole la mayoría absoluta, dejándolo en precarias condiciones al interior de su propio partido y con un margen muy pequeño sobre el cual debe construir la gobernabilidad.
Blair pese a haber ganado las elecciones generales con el 35 por ciento de los votos, vio reducir a su partido la mayoría parlamentaria de 161 bancas a sólo 67. Esto provocó el pedido de renuncia por parte de diputados laboristas rebeldes y ex ministros. Los disidentes del bloque oficialista lo culpan por haber sido "responsable" del "voto protesta" del electorado británico, principalmente por su apoyo a Estados Unidos en la guerra contra Irak. Los electores decidieron castigarlo por su negativa a pedir disculpas por Irak, por sus desinformaciones para justificar la invasión, por su conducta en relación a la muerte del científico y experto en armas de destrucción masiva, David Kelly y por su incondicional alianza con la administración Bush. Aquí están las claves de su gran baja. Sin el malestar no fue mayor obedeció a que su rival principalmente el líder de los conservadores Michael Howard no logró capitalizar este rechazo. La campaña de los tories no fue contundente, arrolladora, y eso dio respiro a que Blair recompusiera alianzar internas, de manera de salvar la valla de las elecciones con costos menores.
La situación interna en el laborismo no es favorable al actual Primer Ministro. Una parte importante esperará que tome la iniciativa y en un plazo no superior a dos años facilite la transición interna y le ceda el espacio a quién lo sacó de un gran sofoco electoral: el ministro de finanzas Gordon Brown. Es precisamente esta figura la que ya le hace sombra a Blair. Y los dos están con la guardia en alto. Brown sabe que ya Blair le incumplió una vez en dejarle el camino despejado. Ha tenido que contener a sus diputados e incitarlos a apoyar iniciativas, que de no mediar, podrían haber fracasado. Brown hoy es el puente que une a Blair con todo el partido. O sea, que Blair no tiene el pleno control de los laboristas, y una revuelta, tal cual ocurrió con Margaret Thatcher, puede sorpresivamente dejarlo en la vereda de un colapso interno. John Major, en una elaborada estrategia le propinó un golpe maestro a la “dama de hierro” y la sacó abruptamente de la escena política.
En la misma situación está Blair. Irse por las ramas, querer ganar tiempo, es nadar aguas arriba. Tiene muchas fuerzas en su contra. Unos desplazados en los procesos electorales. Otros, que no tienen la misma visión en lo económico, político, y social. Está el sector que impulsa el Nuevo Laborismo, que no se sienta para nada representado con Blair. Y los que abiertamente se opusieron a una invasión a Irak, están atentos a la mejor oportunidad para sacarlo de Downing Street.
Para el corto plazo Blair, ha copado el espacio político de su tercer mandato con la promesa de realizar lo que llama “audaces propuestas” para reformar los servicios sociales y las leyes de inmigración. La aplicación de drásticas medidas para combatir el crimen, y profundizar reformas al sector público. Todo esto suena a una partitura musical que bien pudo haber cumplido en los 8 años que lleva al frente del gobierno. Con todo, este tercer mandato está repleto de retos para Tony Blair. En la escena nacional, continuará apostando por una economía fuerte y la reforma de los servicios públicos, y en el ámbito internacional, por seguir siendo el gran socio y aliado de Estados Unidos. ¿La pregunta es hasta cuando le permitirán los laboristas quedarse en el poder?
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