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Análisis

Crónica de viaje... tenemos declaración de Amman

Diario Financiero 14 - 05 - 2004

Permítanme partir esta crónica con una anécdota. La organización me asignó un espacio de 30 metros cuadrados, para instalar los equipos de la Radio Horizonte y transmitir en vivo Faro Informativo. El pendón, el computador, los teléfonos y la ubicación de la sala contigua al Plenario de la Cumbre, atrajo la atención de los presidentes de los Parlamentos, que muy amistosamente se acercaron con curiosidad para averiguar por qué dos medios: Diario Financiero y Radio Horizonte, estaban transmitiendo para Chile las incidencias de esta Conferencia de talla mundial, pero focalizada en el Medio Oriente, y con énfasis en Irak.
Tenemos acuerdo... Con ese grito de satisfacción el presidente de la Cámara de Diputados de Jordania, Abdul Hamid Majali -anfitrión-, y uno de los promotores de la iniciativa, no disimulaba su satisfacción por llegar a buen término dos días de negociaciones, volcadas en la “Declaración de Amman”, y un triunfo de la llamada diplomacia parlamentaria, que desde la fuerza de los congresos del Mundo, envió de inmediato al secretario general de las Naciones Unidas, Koffi Annan, una copia del original, entregado a su representante personal, Ross Mountain, quien no tuvo tiempo de quedarse para la rueda de prensa. Estaba con la mente puesta en mandar por fax el texto a Nueva York, de cuyo avance impuso a Annan, por teléfono.
Las líneas principales de la “Declaración de Amman” son: primero, respaldar un claro mandato a las Naciones Unidas en la tarea de reconstrucción de Irak; segundo, indicar que el gobierno de transición debe tener tres condiciones: estar formado por personas representativas, honestas y respetadas; tercero, garantía y respeto irrestricto a los Derechos Humanos de los iraquíes; cuarto garantizar la integridad territorial de Irak; quinto, respetar el principio de autodeterminación del pueblo iraquí; y sexto, someter a un juicio justo a Saddam Hussein y sus colaborares por los crímenes cometidos interna y externamente.
El análisis de la Declaración en sus principales puntos es el siguiente: La ONU ha recibido un vigoroso apoyo, para que sea la instancia válida que reciba un claro mandato de los países que la integran para ocuparse de la reconstrucción de Irak en todas sus dimensiones: la gubernamental, la institucional y la normalización del país, como un Estado-Nación. Todo con la ONU, nada fuera de ella. El sentido político de este punto, es una clave que debe tener en cuenta la coalición que actualmente controla este estratégico país del Golfo Pérsico.
En esta Declaración no sólo está reflejada una intención, sino manifestada una voluntad política de la que no puede hacer oídos sordos, los Estados Unidos y Gran Bretaña. A los firmantes les atañe desde el punto de vista del impacto que ha causado, y podría causar como se desenvuelva el conflicto, y el cauce que este tome. Además, porque legitima una acción, que los hace partícipes, y gustosos concurrirán con sus apoyos. El cobijo de la ONU, es más presentable ante los pueblos que representan, ya que en muchos de ellos la sensación de ocupación a Irak está más metida en las mentes de las personas. Varias de las naciones aquí representadas son aliados estratégicos de los Estados Unidos, y otras totalmente antagónicas, como el caso de Irán, incluida en la lista del eje del mal.
En este sentido, es útil rescatar que los presidentes de los Parlamentos de las naciones limítrofes con Irak tuvieron un fino cuidado de no lanzar ataques personalizados contra los Estados Unidos, o Gran Bretaña. Genéricamente hablaron de las fuerzas de ocupación y a lo sumo Medí Karoubi, presidente del Parlamento de la Republica Islámica de Irán, los llamó los “ocupantes”. La misma Declaración es una “invitación” a los EE.UU. a sumarse a este esfuerzo, y no se lee algo que pueda irritar al presidente George W. Bush. Idealmente, se puede apreciar que la valoración a la ONU, en un momento en donde está tan cuestionada una activa participación positiva en Irak, puede marcar el rumbo de efectividad en el multilateralismo, perdido hoy por la poca importancia efectiva que se le asigna a este organismo mundial. No es una casualidad pedir que quienes formen parte del gobierno tengan condiciones especiales. Se busca evitar que quienes en el pasado, por diversas razones, fueran acusados de corrupción, hechos de sangre, accedan al poder. Quizás lo más poderoso fue convocar a que los miembros de esta nueva institución tengan representatitividad. Esto es, que los grupos étnicos, religiosos, tribales, los clanes, no sean marginados, por ninguna razón, porque sería gatillar la guerra civil. Eso explica las condiciones de honestidad, respetabilidad y representatividad que deben tener quienes sean llamados a gobernar, aunque de manera transitoria a Irak.
La vehemencia en los discursos de respetar los Derechos Humanos de los prisioneros, fue ampliada a la población iraquí. Un mazazo en un momento donde la administración del presidente Bush está metida en la tormenta política desatada tras conocerse las imágenes de las violaciones contra prisioneros en cárceles en Bagdad. Todos sabían ya que Donald Rumsfeld estaba en la capital de Irak, pasando revista al Alto Mando, sobre una tormenta que está por venirse sobre su cabeza. No se quiere un Irak fragmentado. La idea que tienen algunos de una federalización, partición o segregación, ha sido pulverizada con una contundente postura. No se impulsara ni se debe fomentar una partición territorial de Irak, y en eso el mensaje es para las etnias, que deben con tolerancia, comprensión y mutuo respeto sobre la arquitectura de un gobierno representativo, apuntar más a la unión que a la separación. Que la cohesión sea el hilo conector de esa sociedad.
La autodeterminación y el proceso de fortalecimiento de un gobierno, con instituciones sólidas, representativas que le den la oportunidad de disfrutar la inmensa riqueza a la población fue contra de los mensajes. Irak está sobre la segunda reserva mundial de petróleo, y se dejó patente el hecho que ese activo no debe volver a quedar en pocas manos, sino en todos los 24 millones de iraquíes. Y la figura de Saddam Hussein fue citada en lo que generó los primeros acuerdos, de ser llevado a un tribunal a comparecer por sus crímenes, como reza la Declaración, tanto por los atropellos, persecuciones y corrupción, al igual que las guerras que desató contra Irán y la invasión a Kuwait. Le sumaron a sus colaboradores, algunos de los cuales, se cambiaron de bando. Por eso, ampliaron el concepto a todos quienes fueron sus leales servidores.
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