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Análisis

Objetivo nacional

Diario Financiero 03 - 05 - 2004

La creciente preocupación sobre el gas nos permite tomar el hilo conductor de una imperiosa necesidad que tiene el país, de evitar perder el rumbo, y perdernos en el oscuro bosque de las discusiones estériles. Al estar de acuerdo que el objetivo nacional está fundado en lograr crecimiento y fortalecimiento del desarrollo económico, corresponde entonces, no perder el eje del debate, desplazado de la agenda por las “urgencias” que le hemos puesto al campo electoral de nuestra agenda.
En un efecto de política comparada, podemos apreciar que el objetivo principal de Argentina es buscar un piso mínimo de sustentabilidad de sus autoridades. Quiere decir, que Kirchner está trabajando en tener una base de apoyo más amplia que el respaldo logrado en la primera vuelta, y para lograrlo, sus acciones tienen el componente de no agitar su sociedad con medidas impopulares. El gas, y su impacto directo que hemos sufrido, es solo una muestra más que todo está supeditado al objetivo de Kirchner: evitar efervescencia, que lo pueda poner en aprietos en el poder. Si para ello debe cerrar la llave del gas a Chile, lo hará, porque le es funcional al objetivo. El caso del presidente de Bolivia, Carlos Mesa, es el siguiente: la variable que le da permanencia en el gobierno está en directa proporción a Chile. Para este efecto, Mesa, agitó el reclamo de la mediterraneidad, y lo puso como prioritario.
Ya el fin de semana, con motivo del día del trabajo, se produjeron de nuevo cortes de rutas y la efervescencia subirá de nivel. Las marchas callejeras, la fuerte oposición del líder Felipe Quispe le harán más difícil el camino a Mesa. El caso de Alejandro Toledo, en Perú, es como las cifras económicas de crecimiento que luce: beneficios tangibles para los peruanos. Y cómo la generosa propuesta de su plataforma para combatir el desempleo, destrabar lo que llamó la “mafia fuji-montesinista”, persistir en la lucha contra el narcotráfico y la reactivación de grupos insurgentes, se hace realidad en el objetivo principal. Sin embargo, la baja aceptación que tiene, los cambios de gabinete, sin lograr repuntar en la opinión pública, lo tienen trabado en el día a día. El tenue hilo que lo sostiene, es el de una oposición que le está jugando limpio, solo eso explica que siga en el poder.
Con este cuadro vecinal, no le podemos agregar forcejeos internos, y el liderazgo, debe distinguir, lo que es el debate nacional y separarlo del exterior. Lo aconsejable es entonces, que los poderes del Estado, y todos los mecanismos e instrumentos públicos y privados que tengamos, sean el epicentro del análisis, discusión con altura de miras, para sacar las recomendaciones, y conclusiones que requiere nuestro objetivo nacional, que está ligado a la capacidad de acceder a fuentes energéticas para mover los sectores productivos. En buena cuenta, estas etapas muestran la generosidad que profesamos por el país, y que sólo debemos convertir en realidad.
El punto de partida es comparar los objetivos nacionales de nuestros vecinos, con el de Chile. Establecer dónde podemos ayudar, sin inmiscuirnos en sus asuntos internos, pero que estos no erosionen nuestro andar. Ahí radicará la clave del éxito futuro.

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